lunes, 5 de septiembre de 2011

Música y Revolución.

Abrí mis ojos y supuse que ese no sería un domingo común y corriente, el aire era distinto, se respiraba una extraña, pero a la vez, dulce mezcla entre alegría y revolución. 
La gente recorría el parque feliz quizás augurando que ese sería un gran día, un día para recordar. 
Familias completas, estudiantes, volantines, pelotas, remolinos, banderas, pancartas, música, mucha música marcaron ese domingo especial. 
Se me vienen a la cabeza muchas imágenes, muchos rostros, rostros de niños que quizás no entendían el verdadero motivo de ese encuentro, rostros de padres y abuelos que al mirarlos atentamente nos hacían sentir su emoción… Es que era inevitable no emocionarse, si los estudiantes otra vez hacían de las suyas, en el más hermoso encuentro familiar, donde nadie podía sentirse ajeno, donde todos éramos uno, donde todos éramos una gran familia. 
A lo lejos se escuchaban los vítores de los estudiantes y en fracción de segundos éramos una sola voz clamando por lo mismo, todos juntos al mismo acorde. 
Un domingo musical, un domingo familiar, un domingo revolucionario, un domingo, donde tú y yo salimos de nuestras casas para compartir con el resto, para demostrar que la lucha es de todos, que nadie se queda ajeno, y que todos estamos deseosos de un futuro mejor. 
Sin duda, aquel domingo 21 de agosto quedará en la retina de todos como un fin de semana revolucionario y musical, donde todos juntos levantamos los brazos en señal de lucha, donde todos juntos, fuimos simple y llanamente uno. 
































Texto: Cynthia Montecinos / fotografía: Rodrigo Carrasco